viernes 26 de septiembre de 2008

Yo, yo misma y tú.

Millones y millones de pies deslizandose por las aceras de las calles de Bilbao. Unos van hacía adelante, otros hacía atrás y en cambio, otros ni siquiera saben hacia donde se dirigen. Curioso. Podría decirse que es como una metafora. Así como unos no paran de imaginarse a ellos mismos en un futuro o como aquellos que optan por refugiarse en el pasado sin aceptar lo que se les viene encima. Y como siempre esas pequeñas excepciones que existen en la faz de la tierra, aquellos que no tienen rumbo, no saben a donde ir y se encuentran perdidos.
Vaya excentricidad que nuestra situación personal pueda ser adivinada por la dirección en que caminan nuestros pies por las simples calles de nuestros barrios.
Através de mi ventana puedo divisar que mucha gente ha salido a hacer compras, presurosos, como si temiesen que al llegar tarde a la frutería ya no hubieran más frutas que comprar. Divertido ejemplo para explicar la psicología humana, siempre temerosos, hasta de lo que no es necesario estarlo.

En fin, creo que es mejor acabar con esta entrada antes de que esta cantidad de sandeces se combierta en algo más absurdo.

~ Leire.